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EL VALLENATO COLOMBIANO

DEFINICION:

La palabra "vallenato" sale de la descomposición de la frase "nato del Valle" y es el gentilicio popular de los nacidos en el Valle, cuya nominación clásica es valduparense.

El vallenato es el género musical que comprende los cuatro aires o ritmos típicos de esta región y representa las vivencias personales de su autor y el sentir de un pueblo como fiel imagen del mestizaje del cual son productos los colombianos.

Para muchas personas es un tipo de música típico de la costa norte colombiana, más exactamente de Valledupar, capital del departamento del Cesar, pero para la mayoría de los habitantes de esta región y los amantes de este género, el vallenato, es también un modo de ser, un estilo de vida y el sentir de un pueblo; el vallenato es más que música; son vivencias y expresiones sentimentales capaces de estremecer a cualquiera que conozca y entienda la importancia de este genero musical.

El vallenato es la combinación de tres instrumentos básicos como lo son el acordeón, la caja y la guacharaca dando como resultado final un género único con cuatro ritmos básicos que son: el son, el paseo, el merengue y la puya.

HISTORIA:

Data de un siglo el nacimiento de este género musical que se inicia en la Costa Atlántica Colombiana, con el acordeón en solitario, como base del conjunto instrumental, el que paulatinamente se fue dando a conocer en toda la región y eventualmente se acompañó de la gaita o carrizo en algunos lugares de la provincia.

A finales de 1.800, llega a Colombia el acordeón por el puerto de Riohacha, en la Península de la Guajira, y desde entonces se quedó para siempre en manos de campesinos que lo incorporaron a sus expresiones musicales, hasta convertirlo en el instrumento principal del conjunto típico de música vallenata.

Poco a poco se integran los tres instrumentos que conforman este ritmo, como resultado de un efecto social y popular, fruto de las reuniones sociales de la época. Los instrumentos se integran entonces, mezclando tres culturas: el acordeón europeo, la guacharaca indígena y la caja africana, la que estuvo en manos de los chimilas, en las épocas pre y pos coloniales, anteriores al acordeón; y la guacharaca, que es el instrumento más original y autóctono de la trifonía vallenata.

A estos tres elementos se sumaron los cantos de vaquería con que los peones de la grandes haciendas acompañaban sus jornadas vespertinas para recoger y encerrar los ganados, fueron la base de lo que más tarde se convertiría en las historias cantadas, en narraciones musicales, que hoy se conocen como Vallenatos. El cantante se convierte entonces en un nuevo elemento, ya que hasta hace menos de veinte años, la costumbre era que el acordeonero llevara la voz cantora e interpretara él mismo la letra de las canciones que tocaba.

Poco a poco el vallenato fue surgiendo de abajo y tardó más de medio siglo en adquirir rango social. Las "colitas", fueron el espacio para que los grupos de vallenato llegaran a las altas esferas de ciudades como Valledupar, Riohacha y Santa Marta, pues eran los remates de las fiestas de la burguesía al momento que las orquestas dejaban de amenizar. 

 

EL DESARROLLO DE LOS BAILES

Se hace necesario remarcar dos de los tres motores que mueven el desarrollo de la música y el baile Latinoamericano. El primero es la inevitable fusión entre costumbres Europeas y Africanas (mestizaje) como resultado de la colonización: se puede apreciar en el baile en un pronunciado movimiento de las caderas junto con la posición de brazos de baile de salón (contradanse); y en la fusión de ritmos altamente sincopados con música de conjunto.

El segundo es, simplemente, una obsesión por términos culinarios. Podemos tomar por ejemplo la palabra Francesa "meringue" que es un dulce blanco de origen Suizo. Según la opinión de muchos etimologistas dicha palabra en Haití se convirtió en "mereng" y pasó a denominar un género de música y baile; se cree que fue por esta ruta por la que el equivalente Español "merengue" llegó a describir el fenómeno que es hoy día.

Limbo histórico
Si la historia fuesen solo palabras, se podría considerar el Haití Francés como el lugar de nacimiento del merengue. Pero como explica Paul Austerlitz: "En resumidas cuentas, no existe una evidencia absoluta que conecte los primeros años del merengue con una nación en concreto". Lo que sí podemos decir con certeza es que el merengue es verdaderamente un género proveniente del Caribe, que puede compararse con el son Cubano en cuanto a edad; y que por lo tanto precede a la salsa en más de un siglo.

 

 

LA SALSA COMO PATRIMONIO COLOMBIANO

Un proyecto propuesto por el Ministerio de Cultura de Colombia, pretende naturalizar la Salsa colombiana, nombrándola patrimonio cultural a pesar de su origen extranjero, ya que ésta lleva más de 37 años en el territorio colombiano y ya hace parte de la cultura y el diario vivir colombiano. Tanto es así que a la ciudad de Cali se le denomina "La Capital mundial de la Salsa".

Colombia tiene a algunos de los mejores bailarines de salsa del mundo y han ganado competencias a nivel mundial, así como todas las empresas del baile del país son buenos lugares para aprender a bailar, aunque hay muy pocos colombianos que asisten a estas academias. Éstas prestan el servicio más que todo a extranjeros, ya que los colombianos aprenden con mucha facilidad, principalmente en la adolescencia, entre los 12 y 20 años

CHA-CHA-CHA

El chachachá es un ritmo y un sonido que con más de cuarenta años de vida se mantiene más que saludable, lleno de vida y energía. Con un vigor que sólo puede dar el ritmo cálido y apasionado del trópico.

Alrededor de la mitad del siglo, Enrique Jorrín, joven violinista integrante de la Orquesta América da a conocer "La engañadora", fruto de sus experimentaciones con la forma, la melodía y el ritmo del danzón. De ahí en adelante y con el auxilio de otras composiciones del mismo estilo, el nuevo ritmo que la gente llamó chachachá, conquistaría contundentemente a los oyentes y bailadores. En muy poco tiempo todo el continente estaba bailando, con diferentes grados de sabrosura por supuesto, el majestuoso chachachá.

México adoptó el chachachá de muy buen talante, como lo había hecho anteriormente con otras manifestaciones musicales provenientes de Cuba. Los bailadores de los años cincuenta estaban quizá a la espera de un ritmo más pausado después de haber disfrutado de las acrobacias coreográficas del mambo. Como el mismo Enrique Jorrín, su creador, lo describía, el chachachá es un baile intermedio, ni muy despacio, ni muy rápido, lo que permitió al ciudadano común desplegar, sin prejuicios, sus normalmente limitadas capacidades dancísticas y al mismo tiempo disfrutar de la música.

Enrique Jorrín, el creador del chachachá, nació el 25 de diciembre de 1926 en Pinar del Río. Su familia sin embargo, se trasladó a la Habana siendo el muy chico y fue en el barrio del Cerro donde el compositor y violinista pasó el resto de su vida. Este barrio, lleno de antiguos casonas, vio transcurrir por su angostos callejones, la vida de Enrique Jorrín, desde sus primeras letras hasta sus éxitos internacionales. Lo vio ir al conservatorio y después como integrante de diferentes agrupaciones, seguramente lo escuchó componer los muchos danzones que fluían de sus inspiración.

El viejo barrio y sus habitantes fueron testigos de la ascendente carrera del joven músico desde sus primeros trabajos como profesional hasta los días en que entra a formar parte de importantes agrupaciones como las de Arcaño y sus Maravillas, la Orquesta América para llegar a dirigir la orquesta que llevaría orgullosamente su nombre.

El chachachá como todo género realmente popular no nació de la nada. Se originó como un proceso de evolución y de experimentación de Enrique Jorrín con el danzón. Durante sus años mozos, lo único que Jorrín componía eran danzones, que al principio respetaban todos los cánones musicales propios del género pero que después, poco a poco, se iban permitiendo pequeños cambios que los acercaban cada vez más al chachachá. Una de las más importantes fue la conformación de un trío de cantantes que entonaban al unísono el tema de la composición y que le darían ese tono tan característico al nuevo género.

El nombre con el que originalmente Enrique Jorrín llamó a sus experimentos fue neodanzón. No era evidentemente un nombre muy atractivo, pero nos habla de lo que el compositor pensaba de su nueva creación. Lo que Enrique Jorrín componía, según él, no eran sino danzones que su creatividad modificaba. El nombre que todos conocemos nació con ayuda de los bailadores, cuando al inventarse el baile que se acoplaba con el ritmo, se descubrió que los pies marcaban un sonido peculiar al rozar el suelo, precisamente en tres tiempos seguidos, cha - cha - chá, y de ahí, de ese sonido, nació, por onomatopeya, el nombre que despierta en todo el mundo las ganas de mover los pies, el chachachá.

La instrumentación del chachachá originalmente fue retomada del danzón que en Cuba se toca con una agrupación musical llamada Charanga Francesa, herencia musical de las emigraciones debidas a la guerra de independencia de Haití. La instrumentación básica consiste, además de las sección rítmica compuesta habitualmente por la percusión, el piano y el bajo, en una sección de cuerdas que traza un colchón armónico y rítmico sobre el que una flauta teje melodías sabrosamente confeccionadas. El auge del chachachá sacó del olvido este tipo de agrupación que ya estaba perdiendo adeptos en la isla dándole un nuevo aire, que dura hasta nuestros días.

El chachachá comenzó a crear sus propias imágenes y mitos gracias al trabajo de múltiples compositores principalmente cubanos y mexicanos que contribuyeron a ello. Como ejemplos tenemos al mexicano Ramón Márquez con sus "Clases del chachachá", a Richard Egües con su inefable "Bodeguero", a Jorge Zamora, el popular Zamorita con "La basura" y "Señor Juez", además de Rosendo Ruiz, hijo, que con su "Rico Vacilón", y por supuesto con "Los marcianos", lograron mantener al chachachá en la mente popular.

Desafortunadamente el creador del chachachá ya no está con nosotros, pero nos ha dejado como legado su música y el recuerdo de su amplia sonrisa que iluminaba con su alegría el mundo.dylan2811dylan2811